jueves, 21 de noviembre de 2013

Los escultores de la muerte


En Bogotá donde no ha habido un personaje lo suficientemente idolatrado como para ser merecedor de un embalsamiento, la muerte y los cadáveres son un tema común. Las 958 muertes violentas faltando dos meses para cerrar el año que reporta la Policía Metropolitana de Bogotá dan muestra de ello. Algunos de estos cuerpos que son reportados como N.N. o no reclamados en las morgues u hospitales son donados a varias universidades como objeto de estudio de los futuros médicos.

Foto cortesía del Departamento de Morfología. Facultad de Medicina P.U.J


Italia tiene el privilegio desde el cinquecento (la etapa dorada del arte renacentista) de contar con las esculturas de maestros como Bernini y su Éxtasis de Santa Teresa o Miguel Ángel con su David, en sus museos. Cualquiera que visite la bota itálica y vaya a los templos artísticos, queda anonadado con la belleza y la perfección en los detalles que estos maestros imprimieron en mármol de Carrara. Claro, pero son solo eso: mármol.

Pero sí es posible hacer esculturas de carne, hueso y piel. De hecho muchos siglos antes de estos maestros, los egipcios (entre muchos otros pueblos) ya preparaban a sus muertos, para un largo viaje hacia el otro mundo mediante el embalsamiento y la momificación. Esas son estatuas de carne hueso y piel. Ya en el siglo XX los personajes más idolatrados por sus pueblos recibieron su costoso embalsamiento para dar la imagen con la que querían ser recordados: Lenin, Mao Zedong y el más célebre el de Eva Perón. Actualmente hay otro tipo de estos cuerpos/estatuas que no son exactamente para ver o viajar al más allá. Son para estudiar.

Los difuntos se encuentran en uno de los lugares que tan solo con nombrarlo las sensaciones de escalofrío salen a flote en las personas. El anfiteatro. Específicamente el de la Pontificia Universidad Javeriana. Un edificio blanco que posee una característica propia de la muerte: el frío. El blanco que domina las paredes y los pisos, el gris en los casilleros y los techos y el azul oscuro de las puertas, de las largas bancas que hay en los pasillos y de los uniformes de los médicos que se preparan allí son todos colores fríos y acentúan una brisa gélida que no se oye, ni se sabe de donde viene. Solo se siente y hace poner la piel de gallina.

Al abrir la puerta se ve que cada mesa metálica posee un extractor y una sábana blanca que arropa un cuerpo de color ocre que es el libro de anatomía en 3D más completo que un médico pueda utilizar. Pero no son solamente estos difuntos los que se estudian. Hay un lugar donde el frío aumenta y el olor a formol penetra en todo el sistema respiratorio, es una despensa atestada de canecas de múltiples con etiquetas que dicen: cerebros, hígados, corazones, etc. Que nadando en formol se conservan para las prácticas y los exámenes. Están allí también los cuerpos que aún se tratan, bajo una pesada tapa de metal cromado están sumergidos en lo que ellos llaman “piscinas de formol” (duran allí seis meses mínimo para que se puedan usar). Gracias al trabajo de varios doctores y operarios es que éste andamiaje tan sensible se mantiene en pie cada semestre.  

“El arte del embalsamador se parece al del biógrafo: los dos tratan de inmovilizar una vida o un cuerpo en la pose con que debe recordarlos la eternidad.” Con esta oración Tomás Eloy Martínez, definió de manera magistral el objetivo de una de las labores más complicadas de la biología: mantener a ras a la muerte física reemplazándola por admiración por parte de quienes están fuera de la urna de cristal.
El embalsamiento de Eva Perón.
El más famoso de la historia reciente, por parte del Dr. Pedro Ara


 
De una forma particular estos cuerpos quedan preservados para la historia. Si bien su muerte no fue tan importante como para reclamarlos y darles sepultura; el apoyo que prestan a la ciencia y la academia los dejará en el recuerdo de varios médicos que se devanan los cesos ubicando dentro de ellos arterias, musculos, huesos, etc. bajo la mirada atenta y ajuiciante de un doctor en un parcial. Estas son las estatuas de carne y hueso que ni Bernini o Miguel Ángel hubieran podido crear.

Fred Murillo es operador de éste anfiteatro. No es el Dr. Ara, evidentemente, pero en la Javeriana los cuerpos y órganos se mantienen gracias a él y su equipo. Es un hombre pequeño, con gafas, una boca que al cerrarse su forma es solo de línea recta, tiene porte de médico administrativo cuando se encuentra frente a su computador; su pelo castaño, peinado por la mitad con iluminaciones amarillas contrasta con la parquedad que evidencia en su rostro y sus palabras. Puede ser que el frío que se siente en el anfiteatro caló bastante dentro de su cuerpo, pues hay que tener en cuenta que ya lleva siete años trabajando en el edificio.

El trabajo requiere de estudio, compromiso, cuidado y dedicación, pues los cuerpos demoran en tratamiento de seis meses a un año para poderse estudiar. “Los cuerpos se consiguen mediante donación o cadena de custodia (guardarlo mientras algún doliente lo requiera) vienen de hospitales, ancianatos o Medicina Legal” así que los errores no están permitidos. A lo largo de éste desarrollo Fred ha aprendido que su trabajo es especial porque a los cuerpos y órganos hay que respetarlos “ellos tienen dignidad por que fueron personas pero el muerto, muerto está”  así que en el ámbito sobrenatural en su experiencia es nulo. Es una nueva perspectiva del valor de la vida, dice él.

Gabriel García Márquez, en una columna de 1982 titulada El destino de los embalsamados, para el diario El País de España, después de ver el cuerpo de Lenin en una urna de cristal en la URSS, escribe: Los católicos, al revés (de los egipcios), piensan que la conservación casual del cuerpo es un indicio de santidad, y lo exponen en sus templos para deleite de sus fieles. Para Fred el embalsamar un cuerpo con el fin de exhibirlo para idolatrarlo es algo sin sentido, pues todos estamos destinados a un final y no se debe mostrar una imagen que no es. Así que si bien en su trabajo hace lo que le gusta, no lo llega a considerar un arte, “La preservación prolongada de un cuerpo puede ser un arte pero ¿A qué costo? Para ellos sí puede ser un arte eso”.

En Colombia hay resoluciones acerca de la tanatopraxia (procedimiento temporal para la conservación de un cadáver) no hay leyes específicas que se refieran al proceso de embalsamar un cuerpo  y conservarlo en exhibición para la posteridad, con lo cual queda abierto el debate de que ésta pueda ser una posibilidad para algún colombiano después de su muerte. “El proceso de mantener un cuerpo es muy costoso y los métodos que hay en Colombia son muy rústicos” así que no es cercano una ampliación de estos procesos en el país. El pesimismo hacia su labor es evidente y lo argumenta por el reemplazo que podría hacer la tecnología ante el lento avance de la profesión de mantener cuerpos para estudio. ¿Llegará un modelo holográfico a cambiar la verdad que ofrece un cuerpo que alguna vez se movió, respiró, sintió etc.?

Si bien Fred opina de manera diferente al Dr. Ara, hay algo que no puede negar: la labor de los dos es una combinación armónica de sus dos hemisferios cerebrales (los dos de cada uno): de toda su atención, de todos sus conocimientos, de todas sus capacidades. La medición en la cantidad de formaldehido, bálsamos y resinas que fluirán por lo que fue el torrente sanguíneo que mantendrán al cuerpo muerto con imagen de vida o para práctica médica debe ser perfecta; sino las consecuencias podrían ser nefastas tanto para el difunto como para su interventor. A su vez éste oficios requieren del preciosismo, la sensibilidad y la perfección que solo los artistas poseen. Son los Bernini o Miguel Ángel de la muerte.




El libro en el que se basa mi perfil de Fred Murillo fue Santa Evita de Tomás Eloy Martínez.  En éste texto hay dos características similares al libro: el edificio en el cual Eva fue mantenida mientras el Dr. Ara hacía su trabajo es relacionable con el anfiteatro, todo por la muerte y el frío que los habita. También está el personaje del Dr. Pedro Ara que veía a Eva Perón como su obra más representativa. El doctor es un personaje central en la historia y debido a que en el país no ha habido un embalsamiento de alguna celebridad,  la conservación de cuerpos si se practica solo que para otros fines como la ciencia, el estudio y la investigación.

Evaluación de seguimiento de contenidos

Alejandra Salazar; Mónica Acosta; Andrés Bossa
1.
Tema: Paro nacional
Estilo Narrativo:

Homenaje a la ruana, símbolo de la protesta campesina

Estilo informativo:

Líderes campesinos ordenan desbloquear las vías del país

La diferencia entre un escrito informativo y uno narrativo radica principalmente en que el informativo se queda en contar el hecho, mientras que en el género narrativo se deja de lado esas emergencias informativas y se cuenta más  a fondo lo que sucede con el hecho. Además nos permite ahondar más en los personajes, además del hecho. En el género narrativo se busca que la gente viva el hecho porque se le detalla de tal forma que cumple una función de cámara subjetiva como en el cine que ve, siente, oye, degusta lo mismo que la persona que sufrió el hecho. El estilo informativo no cuenta la historia de una manera tan cercana como el narrativo que genera una cercanía con el lector y con el tema que lo hace más humano. Busca generar mayores emociones en la audiencia que la que se busca  en el estilo informativo.
En los ejemplos citados anteriormente podemos ver como en el escrito de Juan Gossaín se cuenta el hecho pero desde una manera más humana, con un tono sencillo y cercano con la audiencia. Desde la antigüedad lleva al lector hasta la actualidad con todo lo que está pasando con los campesinos y su lucha mediante un elemento de gran reconocimiento en todo el país como lo es la ruana (en las denominaciones propias de cada región), mientras que en el informativo que se preocupa más por lo actual solo cuenta lo que pasa en el momento con el paro.  También podemos ver como en el texto de Gossaín se cumple una función de cámara subjetiva que muestra todo lo que siente y piensa un campesino, mientras que en el informativo que se preocupa un poco más por el hecho no nos muestra al hecho como una cámara subjetiva sino que lo cuenta de una manera más pragmática. En la noticia informativa del Tiempo acerca del paro no se mueve tantas emociones como la que llega a despertar el texto narrativo de Gossaín que es más cercano a la audiencia.

2.
El matoneo estudiantil
Él nos habla que después de elegir el tema viene la investigación, posteriormente el saber escuchar y observar gracias a la sensibilidad que debe tener con el tema. Saber plantear muy bien las preguntas a realizar en la entrevista, para poder ir más allá del testimonio y lograr integrarnos en el personaje y conocer cómo se comporta, cuales son su sentimientos, entre otros. La entrevista debe ser más una conversación, como lo dice Mark Kramer de tal manera que se logre un inmersión total en el tema y generar confianza con el entrevistado basada en el respeto y la paciencia. También nos dice que hay que tener en cuenta que no solo basta con la opinión del entrevistado sino mirar su contexto sociocultural, es decir la realidad en que se desenvuelve, las personas que lo rodean, etc.
Después del trabajo de campo es necesario empezar a leer los apuntes, analizarlos, subrayarlos y clasificarlos por tema, para generar una estructura en el escrito a modo de mapa para desarrollar el texto. A partir de la selección de los datos que se van a usar en el escrito se establece el ritmo y el tono que va a tener la historia. Se establece la forma de iniciar y finalizar el texto y de allí se mira el enfoque para que la gente se interese en él.
En la etapa de escritura la crónica es un género informativo también así que debe responder a las 6 W’s. En el primer párrafo el lector debe quedar enganchado y a lo largo del trabajo las ideas deben expresarse de modo sencillo y contundente, siempre se debe terminar el párrafo “perfectamente” con claridad, concisión, precisión y sencillez. Centrarse en la historia y evitar los lugares comunes.
El matoneo estudiantil es un tema muy antiguo pero coyuntural. En primer lugar debemos buscar las cifras que hayan acerca del tema ya que es algo muy reciente no serán tan fáciles de encontrar ni tan creíbles. Después en la etapa de las entrevistas los personajes más importantes serán la víctima para darle rostro a la crónica y hacerla más cercana; pero también un victimario, alguien que explique las razones por las cuales, generalmente, agreden a los demás. Éste caso abunda en el mundo escolar, por lo tanto serán niños los entrevistados y para eso hay que pedir permisos especiales a los padres y a las directivas del colegio, quienes a su vez también nos darán su visión del tema en su caso particular.
A la hora de transcribir las entrevistas y teniendo en cuenta que la crónica es un género híbrido se usaría el modelo de cita-sumario que le de voz propia a los personajes. Esta es una crónica en la que el autor no debe meterse, a menos que haya sufrido éste flagelo y quiera mostrar que no es solo de ahora. El enfoque debe estar en que el relato le muestre al lector que fácilmente él o alguien cercano como sus hijos, hermanos, familiares, amigos podrían ser víctimas de éste problema.
 3.
Entrevista pregunta-respuesta:
“Uribe pensó que le estaba diciendo hipócrita”
Por Antonio Paz Cardona
20-09-2013
Revista Semana

Entrevista cita-sumario:
‘Nairo Quintana es un hijo del campo’: madre del ciclista
19-07-2013
El Tiempo
4.
Las 5 características de un perfil son:
  • Rastrear al personaje, investigarlo pero sobre todo escucharlo (Reportaje).
  • De la entrevista se toma la capacidad de preguntar y sacar las historias que no ha contado.
  • Desarrollar el contexto del personaje, tanto físico como sensorial y personal (crónica).
  • Del informe especial se toma el orden expositivo, es jerarquizar y ampliar hasta llegar al más mínimo detalle.
  • La noticia debe ser novedosa, el perfil también, debe hacer un enfoque nuevo.

Ella es como uno de tantos seres que rondan anónimos esta ciudad, vive entre la multitud como muchos, pero nunca logra mezclarse entre esta. Siempre es estigmatizada y hasta odiada por el hecho de ser quien es.
La mayoría de las veces anda con sus amistades, aun así es solitaria; las pocas veces que se le ve paseando sola por la calle es constantemente observada por su cuerpo pequeño y caminar cojo. Algunos la patean o la escupen, otros se compadecen de ella y le brindan sobras de comida para que se alimente.
Odia caminar, pero como la necesidad tiene cara de perro, se obliga a si misma a hacerlo para poder comer. Sus mejores momentos los pasa volando, sintiéndose liberada de los ojos de los demás.
Después de un vuelo corto, se para en los bordes de los tejados para ver a la gente, los sigue con su mirada con resentimiento, con esos ojos pequeños de los que apenas se distingue un color café oscuro, mueve su cuello de adelante hacia atrás, como preparándose para su venganza, alza sus alas como si fuera a volar, pero no lo hace, abre las plumas de su cola y procede a hacer su deposición, tiene como objetivo un hombre de jean y saco blanco, bien vestido y bastante distraído por lo que le ofrece su iPad.
Su excremento sale rápido, apenas se ve como cae a gran velocidad, aun así su puntería falló, ni siquiera esa gota verde oliva rozó a aquel hombre. Ella se queda observando un tiempo más y luego sin aviso alguno alza el vuelo para seguir su vida, una vida de vuelo, de paloma.

5.
El último cuento que leí se llama la balanza de los Balek y utilizaría la manera de enganchar que utiliza él cuenta en el primer párrafo que atrapa al lector porque da una idea de lo que se va a tratar el cuento que es de la desigualdad social, entonces describe como el abuelo del protagonista vivía en ese lugar.
También el conflicto el hecho de que siempre en los cuentos encontramos un conflicto, en la crónica también se debe de identificar el conflicto. En el caso del cuento el conflicto es que existe una única balanza para medir las cosas que recogen del campo para que les paguen por lo recogido, que es la balanza de los Balek, pero esa balanza esta descuadrada y lo que le pagan a las personas es menor a lo que se deberían ganar. Si alguna persona protesta por eso entonces es castigada porque no es prohibido refutar lo que muestra esta balanza.
Debe tener ritmo la historia y generar emociones como lo hace el cuento en el inicio, nudo y desenlace, que siempre mantiene al lector pendiente de lo que va a suceder con la historia. En este caso de este cuento con el niño que se da cuenta de que la balanza no es justa y entonces decepcionado empieza a llorar y a correr, a la vez que empieza a generar mala fama a la balanza, entonces ya en la iglesia y demás lugares del pueblo se sentía la tensión provocada por la injusticia de las personas más adineradas.
Lo que más toma del cuento es su estilo narrativo, el estilo literario. Es decir, las descripciones que hacen de la realidad, de los personajes, de los espacios como también el estilo dramático y el contar la historia de manera corta.  Toma también el hecho de que hace a la historia redonda y que no le falte ningún detalle para obtener un final contundente y que deje con la sensación al lector de que no podía existir otro final que el que usted eligió.
En el cuento de la balanza de los Balek podemos ver como describen las calles del pueblo, las personas, el tiempo, entre otros que nos da una idea de la realidad. También como cada escena por escena nos va conduciendo en la historia, como lo que paso con el niño que recuerda a como su abuelo trabajaba y luego  viene la experiencia del niño y así hasta el final que se tiene que ir del pueblo. Esto también refleja cómo se hace la historia redonda y perfecta que no le hace falta ningún detalle.

La cara pobre del carbón

110 metros adentro de la tierra.
Debe ser por las comodidades de la ciudad que somos tan flojos. Dos niños de seis o siete años bajan corriendo por la lomita que me acaba de dejar sin aliento, van felices al polideportivo del pueblo, con un balón que no puede ser más viejo y como siempre en Boyacá un perro va detrás de ellos. Lo asombroso es que apenas llevan cada uno una camiseta, una pantaloneta y lo que serían los zapatos del colegio, el estilo y la moda no importan de todos modos no tienen mas. Yo iba como un esquimal para soportar el viento helado que bajaba de las montañas.
Tópaga está en una de las montañas de la zona conocida como el valle del sol y del acero, a quince minutos de Sogamoso, Boyacá. Es un pueblo que hace honor a la tradición arquitectónica colonial de la mayoría de pueblos boyacenses: una gran y vieja iglesia (esta por ejemplo tiene más de 350 años) al frente está la plaza, que en éste caso cuenta con una fuente y enormes pinos en forma de pájaros alrededor hay varios negocios. En esta época del año (agosto) el sol es abrazador y mezclado con el viento no hay bloqueador ni cachete que resistan a la irritación, por eso jocosamente a los habitantes del altiplano cundiboyacense les dicen que son gente de caché… de cachete colorado.
La tranquilidad del campo es incomparable, todos los sentidos se potencian, quienes sufrimos de rinitis somos perdonados del flagelo de la congestión nasal mientras dura el camino, por que al volver los estragos que deja la brisa se vislumbran. Con razón la gente así sea muy vieja es tan vital y por eso resisten tanto. La vista hacia el valle sería perfecta si el humo que producen las múltiples chimeneas de Acerías Paz del Río y Cementos Boyacá, no pintaran tanto el cielo de naranja y blanco respectivamente.
Después de 45 minutos de camino y dos paradas a tomar agua, llegamos a la entrada de lo que podría asemejarse a la boca del lobo donde a uno le han dicho que no se meta. Un trapecio de madera gruesa y resistente de un metro y 90 centímetros aproximadamente da la sensación de todo menos de bienvenida. El malacate (es un carrito que va por un riel, halado por un cable metálico conectado a un motor) está abajo y el controlador está sentado, casi dormido esperando el aviso para subirlo por el riel con la carga que les da para sobrevivir.
“Es el trabajo menos pesado de acá, pero hay que tener cuidado ya varia gente se ha matado en esas” dice Juan Silva el controlador del malacate.
La minería en Tópaga es igual que en la mayoría de todo el país: la gran mayoría de los mineros son hombres, entre 18 y 65 años, a veces se encuentran menores de edad.
En el informe Pequeña y mediana minería de carbón al interior del país: alternativa de comercialización y financiación a partir de la conformación de alianzas estratégicas. Desarrollado en 2011 por Fedesarrollo y entregado al Ministerio de Minas y Energía se calculó que en Boyacá las explotaciones de carbón son: 48% artesanales, 38% pequeñas y 14% medianas o grandes. En el municipio se dividen en artesanales y pequeñas. Solo hay una sola mina tecnificada de más o menos 130 que hay en total
Teníamos los implementos de seguridad: casco, linterna, guantes y una cuerda alrededor de cada uno en caso de cualquier eventualidad. Dentro de ese hueco los trapecios que sostienen el túnel ya no se ven tan robustos, pues estamos debajo de toneladas de tierra y piedra que tres trozos de madera puestos en forma de meseta y ubicados cada metro y medio no parecen poder sostener. 30 metros al interior dos visitantes no aguantaron la claustrofobia y salieron; no es para nada una actitud cobarde, la mina es un lugar al cual le busqué pero no le encontré comparación.
80 metros más adelante apareció el primer minero picando las paredes del túnel, es una tierra tan rica en éste negro mineral que al picar el carbón no demora en caer. La pica debe pesar más de 8 kilos. Da tristeza (no hay otro sentimiento) ver como un hombre ¡Un compatriota! en harapos hace un trabajo tan pesado en las condiciones en las que lo hace, simplemente por que es lo único que sabe hacer, la única opción que tuvo.
No pudimos bajar mas, la falta de oxígeno podía perjudicar nuestras débiles condiciones físicas.
Vivir a blanco y negro
-Personalmente yo lo hago por los créditos, por las deudas, la necesidad de sustentar uno la familia, como no hay otros recursos, otra cuestión en donde ganar el dinero-
-¿Como la mayoría en el pueblo?-
-Prácticamente todos los mineros, todas las personas van allá a esa parte para ganar el sustento de la vida-.
Desde hace más de 35 años estaba dentro de la tierra picándola, extrayendo su carbón.
En el patio cubierto de su casa Eliecer Macana montó un negocio que traía en mente hacía un tiempo: una panadería. Con un crédito de una entidad financiera compró los equipos necesarios para hacer que su negocio arrancara. Los primeros días fueron difíciles la poca experiencia no lo dejaba fluir con los ingredientes, con la ayuda de dos señores que sabían
muchísimo de panadería, pero que por falta de dinero eran mineros, aprendió a manejar sus instrumentos de manera magistral.
Pero a pesar de las dificultades económicas y familiares por las que pasaba, era feliz.
-¿Cómo va el negocio de la panadería?
-Me ha gustado el trabajo, tengo bastante ánimo de que algún día surgiré. Es bueno, pues no es que se gane mucho pero el trabajo me gusta y se ve la platica, mantiene uno platica pa’ los gastos, gastos leves pero se tiene la plata-.
Pero muy a nuestro pesar tuvo que volver a la mina. No le estaba alcanzando para cubrir las cuotas del crédito y la manutención de su familia solamente con la panadería. Muchas veces hay que hacer lo que no nos gusta por necesidad. Al menos no tuvo que cerrarla del todo, eso sí hubiera sido un golpe a la esperanza de un trabajador incansable y una buena persona.
Llega a las 4:00 pm cansado y tiznado de picar la tierra como los hombres más recios; se baña y como si fuera otro hombre el que saliera de la ducha hace cada uno de sus panes con mucha delicadeza y precisión. Su familia lo ayuda y esto los ha unido bastante: familia que trabaja unida, permanece unida. Acaba a las 10:00 pm de hacer el pan del otro día, limpia, se acuesta y a las 6:00 am del otro día se levanta para caminar hacia el socavón.
-Como es pequeña lo que se hace es poquito, el monto de la harina es una arroba diaria, es lo que se vende en este sector, tocaría buscar un carro o la moto para distribuir por otros lados-.
La mina a la que entró tiene 250 metros de profundidad. Eliecer es picador.
–Es bastante duro, en la que estoy ahora me gusta por que es alta y lo más que me gusta a mi es el oxígeno, por que como está comunicada con la otra mina el aire fluye. A esa profundidad el oxigeno ya es escaso toca imprimirle aire-
-¿Cuáles son sus instrumentos de seguridad? ¿Qué les dan?
-El casco, guantes y guayos o botas. No más.
Trabaja con tres compañeros, en éste momento no tienen ninguna clase de seguridad social, algo inconcebible para un oficio tan peligroso y desgastante (tanto física como mentalmente). Pero más inconcebible es la razón que les da el dueño de la mina para no pagarles la seguridad:
-No hay seguridad por que en éste momento el carbón está muy bajo el precio de la tonelada entonces los dueños de minas no alcanzan a pagar la seguridad-.
-¿Cuánto vale una tonelada de carbón mas o menos?
-En el momento en el centro de acopio está valiendo $65.000 $68.000-.
El sueldo de un minero es promedio $150.000 semanal. Sin embargo es medido de manera arbitraria por el dueño basándose en la experiencia del minero, su desempeño, las horas que trabaje, entre otras.
Eliecer al menos tiene su panadería y su casa y se considera afortunado por eso, pues la precariedad de la vida de campesinos, mineros, jornaleros, etc. en el pueblo raya en niveles de indignidad.
Las condiciones de la minería pequeña en Colombia son tétricas, con todo y que es una de las locomotoras del gobierno Santos, el impulso es solo para las grandes multinacionales: para que la adjudicación de tierras no se las traben “molestos” grupos indígenas o afros; para que al trabajador se le capacite menos, se le pague menos y se le exija mas; para explotar los recursos minerales a un ritmo desmedido, en fin todo lo que les gusta a las grandes compañías que tienen como negocio los recursos naturales de otros países.

El ladrón de bicicletas

Bajo la cornisa del viejo edificio esperaron Antonio y su hijo más de una hora a que la lluvia amainara. Los dos en silencio se miraban de vez en cuando, pero su atención estaba puesta en un vago anhelo de que por la calle empapada apareciera el ladrón montado en la bicicleta hurtada para poderlo interceptar y darle su merecido.
Llegaron a la casa muertos de frío, de hambre y lo peor con la pesadumbre que solamente provoca el fracaso, María entre sollozos los abrazó y les sirvió un plato de la poca comida que les quedaba. Como era de suponerse la angustia no dejó dormir a ninguno de los dos -¿Qué voy a decir mañana en el trabajo?- se preguntaba una y otra vez Antonio –Lo van a echar y ahora que vamos a hacer ya no queda mucho en la alacena y encontrar un empleo decente en estos tiempos es muy complicado- pensaba María mientras lo miraba de reojo.
Y así fue, al día siguiente Antonio fue notificado por su jefe que dado que no poseía los elementos suficientes para cumplir con su labor no podía seguir laborando. Ya se veía venir así que si bien el golpe fue duro no lo sorprendió. Esas semanas fueron iguales a muchas anteriores: la espera entre la multitud que acudía al servicio de empleos, María lavando ropa y haciendo cuanto oficio podía para llevar algo de comer a casa, en resumen la vida de un desempleado.
-¡Antonio la encontramos, la encontramos! Dijo a grito entero su amigo desde la calle, en aquellos días Antonio solo se levantaba y sin esperanza alguna salía a ver que le deparaba la calle, generalmente eran lluvias y rechazos en todos los sitios a donde buscaba empleo. Bajó volando y casi sin abrir la puerta se montó al camión, estaba feliz, exaltado, mojado, incluso se olvidó del dolor que le propinó el haberse golpeado con el marco de la puerta del vehiculo. – ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Quién fue? ¿Está completa?- se le atiborraban las preguntas y ya tenía desesperado al conductor amigo suyo –Cálmese Antonio o lo dejo acá y no le digo donde está su bicicleta-.
Una bodega enorme los recibió, al entrar la bicicleta estaba recostada sobe un muro estaba en buenas condiciones, Antonio la abrazó como si fuera la Copa mundial de fútbol. Su amigo se había quedado después de la lluvia en Plaza Vitoria y por pura casualidad se estrelló con el malhechor quien ya llevaba el marco para pintarlo, el 12355 llamó su atención y al comprobar que en efecto era la de Antonio llamó rápidamente a un policía que pasaba también –ese día la suerte estuvo de nuestro lado- le decía a Antonio, el tipo trató de huir pero más adelante un grupo de vendedores lo aprisionaron, por que como dijo uno de ellos anteriormente “Plaza Vitoria está llena de gente honesta”.
El acondicionamiento duró un tiempo por eso no se la dieron apenas la encontraron –es un regalo de despedida Antonio, me voy para Estados Unidos a buscar mejor suerte-. Antonio lo abrazó como solo los amigos de verdad lo hacen.
Volvió a la empresa que lo había despedido y después de un par de años de trabajo duro consiguió el puesto del hombre que lo había despedido, lo puso a trabajar pegando afiches y a él también le robaron la bicicleta, pero en vez de echarlo a su suerte lo que hizo fue darle una nueva y a todos los de su sección los dotó de cadenas para que aseguraran su bicicleta cuando no la tuvieran a la vista.

Actividad miércoles 21-08.

  1. Para José Guarnizo una buena crónica debe tener los siguientes elementos:
  • El contexto del personaje es fundamental pues si el cronista no lo toma en cuenta simplemente no habrá historia. Los diálogos con los protagonistas le darán una mirada más profunda de los hechos que está investigando.
  • Los temas son muy diversos no necesariamente tienen que ser de actualidad pero si tienen que generar algo en la gente, tienen que tocar las emociones del lector.
  • Usar los cinco sentidos es vital y la escucha es el más importante de ellos: hay que escuchar lo que me dice, lo que no me dice y lo que no quería decir pero se le saló.
  • El lenguaje debe ser sencillo, ameno. No hay que buscar tanta retórica en el texto.
  • La lectura brinda un gran avance a la hora de escribir, entre mas lea mas bagaje cultural tiene y sus textos tendrán mayor calidad.
  • Los datos le dan el toque periodístico y la credibilidad a las crónicas.
  •  Es importante tener una hoja de ruta para el trabajo a realizar.
  • El trabajo de campo hace la crónica, es muy diferente haber vivido lo que se está escribiendo a que se lo cuenten de segunda mano. Las intenciones deben estar siempre claras en el tratamiento con los personajes, hay que acercarse a ellos y hacerlos sentir cómodos para que cuenten los sucesos que nos interesan.
2.       El otro Tévez – Nahuel Gallota (Arg.) 
Escogí esta historia primero porque es un tema que me apasiona y como lo dice Ling Yutang en El arte de leer, uno debe leer sobre lo que le guste. Además de esto al sentir afinidad hacia Boca Juniors se hace lógico que Carlos Tévez sea una figura que guarde en mi memoria y por ende el título que da la idea de que pueda haber otro como él ya es una intriga que un buen aficionado debe resolver.
Es una investigación profunda que mediante la historia de Darío Coronel o Cabañas (él es el otro Tévez) muestra la situación tan complicada que viven millones de jóvenes no solo en Argentina sino en el mundo, muchachos que por más que estén llenos de talento son consumidos por las drogas, la violencia y el dinero fácil.
El autor no hace una narración cronológica de los hechos, pero maneja el tiempo de una manera clara y sencilla de captar. Empieza por los últimos sucesos que acontecieron y en mi caso quedé pasmado por la forma en que Cabañas termina, es algo que uno no se imaginaría. Habla de cómo Carlitos y Darío vivieron su infancia en un barrio pobre y duro como Fuerte Apache (de ahí el apodo de Carlos) al cual detalla muy bien, al igual que todos los escenarios en los que se sitúa la historia. Muestra claramente lo que la mayoría de gente que quiere llegar a ser profesional del fútbol y no lo logra siente, una enorme desesperanza. La crónica de Gallota genera multiplicidad de emociones.
La multiplicidad de testimonios le da al escrito más fuerza y por lo que todos dicen del protagonista le generan al lector la curiosidad de alguna vez haber visto jugar a Cabañas, porque si era mejor que Carlitos, el tipo era un crack.
3. A
Andrés Bossa. 

Comparación autores Alberto Salcedo – Alma Guillermoprieto. Andrés Bossa

l viaje de Wikdi crónica por la que Alberto Salcedo recibió el premio Ortega y Gasset este año es el relato de un niño que camina cinco horas cada día para ir a estudiar. Esta crónica es testimonial pues el autor acompañó al personaje en su recorrido y vivó en carne propia las penurias del camino, lo cual permite que sea un relato más propio, sin poner más importancia a la experiencia del autor que a la del personaje.
La descripción de los ambientes que hace Salcedo, permiten al lector imaginar palmo a palmo el camino, el resguardo, el colegio y sus paupérrimas condiciones, la casa de Wikdi, incluso al perro calentándose junto al fogón. Esta es una característica propia del autor. Los diálogos que plasma con el personaje hacen que uno pueda dilucidarlo mejor, hacen que se sienta más cerca.
El uso del contexto social en el cual vive el personaje y que el autor conoce le da a la crónica relación con las problemáticas sociales del país, lo cual le da fuerza noticiosa y reflexiva al texto. A su vez cumple con una característica fundamental de la crónica que es generar emociones, a través del relato el lector siente cosas distintas: compasión, indignación, admiración, entre muchas otras.
En el caso de El Salvador. El violento paisaje de las maras de Alma Guillermoprieto la descripción histórica que hace de la situación de conflicto del país, de la guerra con la guerrilla, de la política y sus manejos, pero en especial del nacimiento de las maras. El lector queda con un panorama de como está la situación de seguridad en El Salvador pero no de otras.
Éste reportaje aborda un solo tema que son las maras en el país, pero desde múltiples personajes: la señora del mercado, el comandante de la policía, los profesores y la directora del CINDE (Centros Infantiles de Desarrollo) Marisa D’Aubuisson de Martínez, hasta un marero. Cada uno de ellos muestra la situación desde su experiencia. Sin embargo la autora también involucra en el texto lo que ella va viendo y viviendo.

Del plato a la boca...


La ansiedad es insoportable, sientes que tu estómago se comprime hasta un punto en el cual ya no lo sientes; las manos sudan de vez en cuando, es necesario sentarse porque las piernas pesan. La molesta impaciencia está presente desde hace mas de una semana y se cuela hasta en tu sueño. No es para menos: el empate a cero en Medellín no asegura nada, a pesar de que el equipo rindió bien en defensa y así muchos conocedores te den por favorito.
17 de julio de 2013. Después de un largo suspiro me levanto de la cama y lo único que quiero es lucir orgulloso la camiseta roja con mangas blancas que tiene estampado atrás el número 10 y debajo el nombre de uno de mis ídolos futbolísticos Ómar Pérez, sí, es la camiseta de Independiente Santa Fe, el equipo que se volvió una de mis pasiones desde que tengo memoria, aproximadamente a los siete años.
Ya son las 11:30 y quedan ocho horas exactas para que Imer Machado (árbitro oriundo del Casanare, al cual siempre he criticado porque creo que se carga cada partido que le dirige al “Expreso rojo”) dé el pitazo inicial de la segunda final de la Liga Postobón 2013-I.
Había hecho de tripas corazón y con un buen amigo decidimos que a modo de protesta contra la empresa de boletería y contra la institución cardenal, no compraríamos la boleta, pues tenemos la firme convicción que quienes nos abonamos merecemos un trato especial en los precios (como sucedió la final del año pasado). Me pesaba no ir al estadio, no dejar el alma en cada canto, en cada grito. Me consolaba la idea de que al menos no hice uno o dos días de fila, pero luego caía en cuenta que esos son minucias y mi pesadumbre volvía.
Gustavo Petro, alcalde Mayor de Bogotá, decretó Ley seca el día del partido, eso evita muchos problemas y lo apoyo, pero dañó el plan que habíamos concertado con varios compañeros del colegio para ver el partido en algún pub del parque de la 93. Al final de cuentas, cuando la resignación de verlo en la casa se hacía inminente, como una heroína,  mi prima Ángela me invitó a un restaurante en un centro comercial.
Foto cortesía de Independientesantafe.com
La hora había llegado. Eran las 7:22 pm cuando llegué a Gran Estación. El sitio estaba lleno, pero muy pocos veíamos el partido. Justo delante de nosotros había una mesa con hinchas del Nacional, empezamos mal. Me perdí la previa, lo cual para mí es sumamente necesario antes de cualquier partido, sea la que hacen Niembro y Closs en Fox Sports o incluso los cortos comentarios de William Vinasco y Adolfo Pérez en la Futbolmanía RCN, seguimos mal. A las 7:32 pm Machado miró su cronómetro y pitó, yo me di una bendición, besé el escudo en mi camiseta y me preparé para la revancha.
En cuestiones de fútbol colombiano el regionalismo de cualquier hincha se exalta y cada que los hinchas paisas de la mesa contigua hacían alarde de cualquier jugada, era nuestro deber responder arengando más fuerte. Santa Fe se veía sólido, atacaba en bloque pero en demasía por las bandas, Nacional llegaba muy esporádicamente y no generaba peligro, hasta el minuto 39: un contraataque certero en el cual el pequeño pero talentoso Sherman Cárdenas gana con la cabeza (increíble, pero cierto) un balón que definió Jefferson Duque, quien reemplazó al mejor defensa santafereño, Juan Pablo Ángel. El marcador 0-1 en contra y mucha preocupación mezclada con esperanza dentro de cada hincha cardenal.
Para el segundo tiempo fue el mismo ritual, bendición y beso al escudo. El expreso rojo salió haciendo honor a este sobrenombre, con el cambio de Martínez Borja por Anchico el ataque albirrojo completó tres delanteros en el campo. Sin embargo no era suficiente. La defensa verdolaga posee gran talla y buena técnica -hay que reconocerlo- y cada centro fallaba. Duque volvió a hostigar nuestra valla varias veces sin éxito, por muy poco; Bedoya, Pérez, Cuero, Medina, Martínez B, Lalinde, etc., buscaban el empate que no llegaría. Minuto 60, entra uno de los jugadores peor recordados por la hinchada santafereña, Luis Fernando Mosquera, quien cada vez que le anota a Santa Fe lo celebra de manera especial,  y como si fuera un ajuste de cuentas propio del karma es él quien liquida el encuentro a los 63 minutos de partido. Se repetía lo de hace ocho años, Nacional gana dos a cero a escasos minutos de acabarse el compromiso, pero esta vez en Bogotá, aún peor. Lo siguiente sería una lucha de 11 hombres contra una muralla verde como la que evocara la banda argentina de enanitos del mismo color.
Lloré un rato con la cabeza baja, sentía impotencia, desazón, humillación, etc. Y veía a los antioqueños de la mesa de enfrente abrazados y celebrando. Hasta hoy no he visto resúmenes del partido y dudo que los vea en un buen tiempo. Fue un golpe duro por lo que pasó en 2005, por la reciente eliminación de la Copa Libertadores, por lo bien que venía jugando el equipo, entre otras muchas razones. Hay momentos en que todo se ve tan cerca que no somos conscientes de que hasta no tenerlo en las manos no es nuestro. Admito las burlas que recibí, nos quedamos sin el pan y sin el queso.
Otro semestre viene y la pasión está intacta, así que VOLVEREMOS, VOLVEREMOS; VOLVEREMOS OTRA VEZ; VOLMEREMO’ A SER CAMPEONES; COMO LA PRIMERA VEZ.